Seminario impartido por María Jesús Sanz Ferrando, catedrática de Farmacología en la Universidad de Valencia y co-directora del Grupo de Investigación en Inflamación del Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA.

Las enfermedades cardiovasculares, especialmente la enfermedad vascular coronaria y los accidentes cerebrovasculares, son la principal causa de muerte en los países desarrollados y la aterosclerosis subyace en la patogénesis de estos desórdenes isquémicos. Esta patología presenta varias similitudes histopatológicas con la inflamación crónica ya que conlleva una respuesta inflamatoria que consiste en la acumulación en la íntima de linfocitos T y macrófagos cargados de lípidos. Uno de los estadios más tempranos de la aterogénesis es la disfunción endotelial que conduce a un fenotipo proinflamatorio y protrombótico del endotelio, responsable del reclutamiento y migración leucocitario. Angiotensina II (Ang-II) es el principal péptido efector del sistema renina–angiotensina (SRA) y está implicada en aterogénesis.

El grupo de Inflamación del Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA lleva años estudiando el papel de Ang-II sobre el tráfico leucocitario y su efecto sobre los distintos pasos de la cascada de reclutamiento leucocitario: rodamiento, activación, adhesión y migración. De hecho, han comprobado que este péptido causa la adhesión selectiva de leucocitos mononucleares al lecho arterial/arteriolar a través de su interacción con su receptor AT1. Esta respuesta está mediada, en parte, por el aumento de expresión de distintas moléculas de adhesión endoteliales (P-selectina, E-selectina, vascular cell adhesion molecule-1 e intercellular adhesion molecule-1) y la generación y liberación de diferentes quimiocinas.

Asimismo, la producción de TNFα y la subsiguiente expresión endotelial de quimiocinas asociadas a membrana como fractalquina (CX3CL1) o CXCL16, parecen jugar un papel clave en esta respuesta. Los estudios de señalización revelaron que estas respuestas eran debidas al aumento de expresión de Nox5 y la subsiguiente activación de RhoA/p38-MAPK/NFκB. Finalmente, ya que la activación del SRA y la señalización a través de Ang-II parecen estar implicadas en el desarrollo de aterosclerosis, síndrome metabólico o el aneurisma aórtico abdominal, también han explorado las consecuencias del bloqueo de la acción de Ang-II en el desarrollo de estas patologías.

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